English EN Spanish ES

Menú

El ocaso del sol azteca

Durante la actual campaña electoral presidencial, la discusión ha estado centrada en los dimes y diretes entre los candidatos a la Presidencia de la República, así como en el tamaño de su patrimonio y sus características personales. La conversación electoral, limitada a los dichos de 5 personas, ha sacado de la discusión pública el futuro de nuestro actual sistema de partidos políticos y como este se transformará radicalmente tras las elecciones de 2018. Parte importante de esta transformación lo representa el ocaso del sol azteca: la agonía del PRD.

El Partido de la Revolución Democrática, fundado oficialmente el 5 de mayo de 1989, pero en palabras de Cuauhtémoc Cárdenas, “nacido el 6 de julio del 88”, participa en estas elecciones presidenciales con un papel radicalmente distinto al que ha desempeñado en las últimas 4 elecciones presidenciales. En los 30 años que han pasado entre 1988 y 2018, el PRD encabezaba al tercio del electorado mexicano identificado con banderas tan diversas e incluso contradictorias como el progresismo, el nacionalismo, el socialismo, el ecologismo, el indigenismo y el feminismo, pero que compartían el rechazo al modelo neoliberal iniciado en la década de los 80 por Miguel de la Madrid. Sin embargo, en la actualidad el PRD ya no disputa el poder y se ha convertido en aliado del histórico representante del electorado conservador, el Partido Acción Nacional. Es decir, el PRD pasó de encabezar uno de los tercios en los que se ha dividido el votante mexicano en las pasadas 3 décadas, a formar parte como subalterno de un tercio al que antes combatía.

Usualmente, los partidos socialdemócratas tanto en Europa como en Latinoamérica, moderan su discurso para llegar al gobierno y viran a la derecha para conservarlo, pero en el caso mexicano, el partido hermanado con la socialdemocracia mundial ha tenido la misma trayectoria ideológica, se ha moderado y derechizado, con la salvedad de nunca haber ejercido el poder presidencial. Su debacle se asemeja a la que ha experimentado el PASOK de Grecia (curiosamente su logo también es un sol) en la última década: en 2009 recuperó el poder con Yorgos Papandreu, quien prometió defender la soberanía económica ante el Euro pero que terminó hipotecando al país, perdiendo las elecciones posteriores ante el conservador Nueva Democracia, partido hermano del PAN. No siendo esta derrota suficiente, el PASOK pasó a ser la 3ra fuerza política, superado por Nueva Democracia y los radicales de izquierda SYRIZA. En las elecciones siguientes, aunque SYRIZA había empatado prácticamente a Nueva Democracia, el PASOK prefirió aliarse en el Parlamento a su antiguo adversario de derecha, con tal de evitar la llegada al gobierno de otro partido progresista.

El electorado griego de izquierdas tomó nota, y en las últimas elecciones, propinó un brutal castigo al PASOK por preferir apoyar a un Primer Ministro de derecha que a un candidato de izquierda, pasando al 6to lugar y obteniendo el 4% de los votos, apenas lo suficiente para mantener el registro y preservar representación en el poder legislativo. Algo así le está pasando en México al PRD: en lugar de aliarse a su otrora líder para por fin ganar la Presidencia de la República, los dirigentes perredistas han preferido respaldar a un candidato de derecha que expresamente rechaza la despenalización del aborto y la legalización de las drogas, además de defender la privatizadora reforma energética.

Aunque Ricardo Anaya llegase a ganar la Presidencia, es un hecho que el PRD perderá todos los estados que gobierna a manos de morena, incluyendo su histórico bastión, la Ciudad de México. Un PRD sin el gobierno de la capital, con nula existencia en el norte del país y con fuerza en menos de una decena de estados, es un PRD sin futuro que, en caso de ganar Andrés Manuel López Obrador la Presidencia, perderá el registro en 2021 ante la lógica concentración del voto progresista en el partido progresista de gobierno. Inclusive, por la expectativa de triunfo de morena, el PRD podría vaciarse a tal grado de perder su registro este 2018. Pero eso en 2 meses lo sabremos. Por ahora.

Sobre el autor

Pablo Yañez

Pablo Yañez Placencia, politólogo por la UABC con estudios de posgrado en políticas públicas por FLACSO. Ha sido asesor parlamentario en el Senado de la República y en la Comisión de Transparencia del Ayuntamiento de Ensenada. Actualmente conduce el programa de análisis político "PLURAL" en PSN.

Deja un comentario