Un artículo publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, donde participó como coautor un egresado del CICESE, muestra cómo se mueven y alimentan los tiburones costeros y oceánicos, cuyas poblaciones están disminuyendo a escala global.

Mientras los primeros comen cerca de donde habitan y su comida proviene de diferentes hábitats, los oceánicos obtienen la mayoría de su alimento de zonas en latitudes intermedias, que están sujetas a fuerte presión pesquera.

Con esta información es posible ayudar en el diseño de estrategias de manejo y protección para estas especies, particularmente en la localización de áreas marinas protegidas en hábitats de mar abierto y aguas profundas.

Se trata del artículo A global perspective on the trophic geography of sharks, publicado en línea el 18 de enero en esta revista -que es parte de la casa editorial Nature-, y cuyo primer autor es Christopher S. Bird, investigador del Centro Nacional Oceanográfico de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido.

En el estudio participó Luis Malpica Cruz, quien obtuvo en 2009 su maestría en el posgrado de Ecología Marina del CICESE bajo la codirección de los doctores Sharon Herzka y Oscar Sosa, con la tesis “Análisis del nivel trófico y zonas de alimentación de tiburones del noreste del Pacífico en función de la ontogenia por medio del análisis de isótopos estables”.

En su tesis, Luis Malpica buscó caracterizar los hábitos alimentarios de tiburones blanco, mako y azul -por tallas de organismos-, evaluando la composición de isótopos en la sangre, hígado y músculo de estos peces.

Las muestras que utilizó Luis Malpica para su tesis de maestría fueron recolectadas en 2008 en Bahía Vizcaíno, Isla Guadalupe y en el llamado Southern California Bight (una amplia línea costera que va de Punta Concepción a San Diego, al sur de California). Una década después, sirvieron para complementar el estudio liderado por Christopher Bird que se acaba de publicar.

En él se pudo rastrear el sitio original de fijación fotosintética de los átomos de carbono que finalmente se asimilaron en los tejidos musculares de 5 mil 394 tiburones, de 114 especies, colectados en las principales provincias biogeográficas oceánicas del mundo.

Dentro de las observaciones finales del artículo destacan dos:

Primera, que muchas especies de tiburones que se alimentan en entornos costeros generalmente se clasifican como consumidores generalistas. Los datos encontrados “sugieren que las poblaciones suelen estar compuestas por individuos que se alimentan en distintas redes tróficas que están respaldadas por una variedad de diferentes fuentes de carbono (fuentes terrestres de plantas, producción bentónica -que proviene de organismos que habitan el fondo de los ecosistemas acuáticos- y macrófitos -formas macroscópicas de vegetación acuática-).”

Y segunda, que “los tiburones oceánicos parecen alimentarse predominantemente de recursos de carbono de un rango latitudinal restringido en regiones subtropicales (entre 30 y 50 grados de latitud, al norte y sur del Ecuador), que se caracterizan por una productividad relativamente alta. Nuestra hipótesis es que los tiburones emigran de las regiones altamente productivas a aguas más cálidas para participar en comportamientos alternativos, como la reproducción…”